El tridente de la precariedad
Cuando hablamos de la precariedad que nos afecta no lo hacemos sobre cuestiones inconcretas; la vivienda, la temporalidad en el empleo, la siniestraliedad laboral, etc., son cuestiones que conocemos e identificamos, y que afectan a la vida de miles de jóvenes, y no tan jóvenes, en todo el Estado Español.
Una cosa está muy clara, y es que la precariedad, en mayúculas, no ha surgido por generación expontánea, sino que es fruto de una serie de medidas políticas en torno a un proyecto, a una ideología.
En lo que se refiere a la precariedad laboral, todas las reformas del mercado de fuerza de trabajo, lo que han ido imponoendo es un modelo de desprotección para plos trabajadores y las trabajadoras frente a la patronal. Pero para entender y combatir la precariedad laboral no podemos, ni debemos, quedarnos únicamente en las consecuencias que han tenido las sucesivas reformas laborales. Otras reformas de tipo económico han acompañado a los cambios introducidos para desprotejer y flexibilizar el Trabajo. Aunque las otras reformas no se hayan realizado paralelamente ni en al mismo tiempo, sí que se han complementado, es decir, han consagrando el retroceso de derechos y conquistas sociales.
Con la puesta en marcha de la mesa de negocianciones sobre el mercado de fuerza de trabajo, a su vez se puso en marcha un nuevo ciclo reformista económico de marcado carácter neoliberal, que incluye la reforma laboral, la reforma de la Seguridad Social y la reforma fiscal (IRPF), o dicho de otra manera, el tridente de la precariedad.
La importancia y el calado de dichas reformas son fundamentales para la vida cotidiana de la clase obrera, ya que las condiciones laborales, de acceso a las prestaciones por desempleo o pensiones, y la carga impositiva directa e indirecta que vamos a soportar vienen emanadas directamente de las modificaciones realizadas. Y claro, si el Gobierno tiene un marcado carácter neoliberal y los sindicatos mayoritarios prefieren no movilizarse para no desestabilizar la “Paz Social”, el resultado no puede ser más que el perjuicio directo para la gran mayoría, la clase obrera.
A lo que ya conocemos de la reforma laboral, hay que sumarle el previsible aumento de tiempo mínimo de cotización para percibir una pensión y el más que previsible endurecimiento del acceso al cobro de pensiones y ayudas. Además, la reforma fical planteada por Solbes es totalmente continuísta a la realizada por el PP en sus años de Gobierno. El recorte de impuestos para las grandes rentas y para las empresas será el eje principal de la reforma, es decir, más capital en manos privadas y más poder para la burguesía.
Y si al tridente de la precariedad le sumamos la inaccesibiliadad a una vivienda digna, una sanidad pública cada vez más enferma de privatizaciones y un medio ambiente cada día más enladrillado y gris, sólo entonces empezaremos a entender lo que realmente supone la PRECARIEDAD.








