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(Actualizado 21 de julio)A través de la Entropía Virtual me llegan estos email de una madrileña que escribe desde los territorios palestinos ocupados por Israel. Por supuesto reproduzco integros los tres primeros

Saludos cordiales desde Ramallah…

Para quienes recibáis este correo y no os lo haya dicho, estoy en Palestina, y lo que voy a contaros ahora es lo que se vive en este momento en los territorios ocupados, a día de hoy, 10 de julio de 2006.

Llegue el 8 y ayer día 9 comenzó en Jerusalem la Brigada de Komité Internazionalistak con la que he venido. Lo primero que llama la atención, aunque veníamos sobre aviso, es la paranoia que tienen los israelíes con la seguridad. Creí que en cuanto a controles y medidas de seguridad nada podía ser peor que viajar a los EEUU el octubre después del 11-S, pero me equivocaba. En todo caso he de decir que tuve suerte y que pase con relativa facilidad. No como la familia palestina con pasaporte de Jordania, porque no les dejan tener el israelí, que estaba en la cola de al lado y con la que tuvieron aproximadamente 50 minutos de interrogatorio (finalmente no se si pasaron porque yo, que había llegado después, entre antes).

La ciudad antigua de Jerusalem es un sitio que impresiona por la abigarrada mezcla de culturas y religiones que confluye en ella. Y digo confluencia y no convivencia porque hay un elemento distorsionador que la hace impracticable. Impresiona también porque, aunque esperas encontrar una ciudad con historia, parece que ha sido levantada piedra a piedra hace relativamente poco tiempo, tales han sido las sucesivas destrucciones que ha sufrido(y sigue sufriendo) a lo largo del tiempo. En los cuatro barrios que hay en la ciudad antigua (árabe, cristiano, armenio y judío), la presencia judía es constante y por supuesto no se reduce al barrio judío.

Esta presencia se hace efectiva de varias formas: militares israelíes apostados en las entradas y salidas de la ciudad, militares israelíes paseando por las calles, judíos de todas las clases por todas partes, con o sin sus rizos, con sombreros o gorros de diferentes tipos, con distinta vestimenta, pero todos ataviados con su peculiar atuendo, y por ultimo, colonos israelíes en los barrios no judíos, especialmente en el árabe. Y lo hacen así: llegan con el ejercito, echan a la familia que viva en la casa que mas les haya gustado, plantan una torre de vigilancia con guardas 24 horas sobre la que va a ser su nueva casa y colocan su bandera en las ventanas y balcones. Imaginaos, esa familia a la que han echado tiene que buscarse otro lugar donde vivir y los vecinos árabes acostumbrarse a la presencia de los nuevos inquilinos, con todo lo que ello conlleva…

Por cierto, la casa del moribundo Sharón esta según se baja por la Vía Dolorosa, transitada frecuentemente por turistas y visitantes que van a los lugares por los que se cuenta que paso Cristo camino del Gólgota. Esa zona les interesa mucho porque quieren hacer notar su presencia y su poder en esa parte de Jerusalem.

Os contare un par de visiones impactantes de Jerusalem para que os hagáis una idea y no aburriros: paseando por la noche por el barrio armenio, vimos a unos jóvenes israelíes con ropa entre hippy y grunge divirtiéndose en la calle, con pistolas colgando de

sus modernísimos cinturones. No sabemos si estaban o no cargadas. En este mismo barrio, los armenios pegan carteles con mapas sobre el genocidio armenio a manos de los turcos. Pues bien, los colonos, o los militares, o ambos, los arrancan porque al parecer solo puede haber un genocidio en la historia de la humanidad: el del pueblo judío a manos de los nazis.

Que por cierto creen que les sigue valiendo como justificación para lo que están haciendo hoy con el pueblo palestino.

Cerca de la ciudad antigua se encuentra ya el muro. Su visión es estremecedora, parece mentira pero es real, ahí esta para vergüenza del mundo y de esa comunidad internacional que se organizo para velar para que no hubiera mas genocidios, construido plancha a plancha para ganarle tierra a los territorios palestinos y para, a la vez, quitarse de encima a unos cuantos palestinos de Jerusalem. De paso también impiden el contacto a las familias palestinas que quedan a distintos lados del muro entre eso, los checkpoints y las autopistas solo para israelíes.

Para terminar por hoy, os hablare de uno de estos checkpoints, el de Kalandia, que separa Jerusalem de Ramallah. La imagen que tenemos hasta hoy de estos controles es la de unos coches atravesados, un furgón militar y unos cuantos militares que revisan la

documentación y dejan o no pasar a quienes quieren cruzar por ahí. Pero la cosa ha cambiado: ahora son verdaderas terminales inmensas con letreros electrónicos, con un hangar de chapa como sala de espera, con torniquetes y con las soldados israelíes

(son todas mujeres) tras mamparas de cristal antibalas pidiendo documentación y explicaciones a todo el que quiere cruzar. Los coches y autobuses van por otro lado que parece un peaje de autopista y en el que hacen lo mismo con quien conduce. Ayer tuvimos que pasarlo para volver a Jerusalem y fue impresionante, en horas punta pueden juntarse cientos de habitantes de Ramallah que trabajan o estudian en Jerusalem con la incertidumbre de si estará o no abierto ese día el control, o de si les dejaran o no pasar… Todo esto es absolutamente aleatorio. Haceos a la idea de que pueden estar horas ahí, con lo que deben salir de sus casas cuatro horas antes para recorrer una distancia de unos 15 km. Todos estos controles se refuerzan, claro esta, con el cierre del muro, que esta casi terminado.

Hoy hemos llegado a Ramallah y hemos tenido reuniones con varias organizaciones que trabajan aquí dando cobertura sanitaria a la población palestina y prestando ayuda legal a los presos políticos. Esto os lo cuento otro día. Es duro, pero tenemos que saber lo que esta pasando, así es que os lo contare otro día.

Os mando besos y abrazos desde este pueblo solidario y hospitalario que nos esta tratando increiblemente bien, que resiste a la ocupación con paciencia y dignidad. HAY QUE HACERLES SABER QUE NO ESTAN SOLOS EN SU LUCHA.

SALUD Y LIBERTAD.

LAURA.

P.S. Para la gente que haya visto la ETB o leído prensa vasca, el viernes, alguna gente de la Brigada, que ya había llegado, y un grupo de zanpantzar entre el que hay gente de la Brigada, que se animo a venir a un festival en Belén protagonizo una acción de la que han salido fotos hasta en la prensa de aquí frente al ejercito israelí en una manifestación que se hace cada viernes en Bil’in. En el Pais Vasco ha salido en todos los medios.

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Segundo envío

Saludos y abrazos desde los territorios ocupados.

Gracias a todo el mundo por preocuparos por nosotros. Estamos bien, sin duda mejor que la gente aquí que lleva muchos años sufriendo, aunque no vamos a negaros que se nos hace difícil manteneros enteros cuando oímos y vemos las injusticias y humillaciones que tienen que soportar a diario. Sin duda su paciencia es inmensamente mayor que la nuestra. Ojalá puedan seguir resistiendo lo que se les viene encima, porque va a ser duro, mas todavía si cabe… Lo que ha pasado estos días se nota principalmente en los checkpoints, donde el control es mucho mayor y más opresivo y en donde están extremando las medidas de seguridad, y en una mayor presencia militar por las calles. Eso en el West Bank (Cisjordania), lo de Gaza es cosa aparte, esto lo habréis visto en la televisión.

Quiero hablaros de un tema que no sale mucho en los medios de comunicación, pero que afecta a cada movimiento que la población palestina tiene que hacer día a día. Palestina como tal no es un país, y aunque se reconoció a la Autoridad Palestina como representativa del pueblo palestino, no hay un pasaporte palestino, tan solo un documento que sirve a Israel para saber a ciencia cierta a quien tiene que discriminar e impedir la libertad de movimiento.

Con el sistema de apartheid que están creando con el muro y la sofisticación de la represión a través de estos macrocheckpoints de los que os hablaba el otro día, la comunicación entre poblaciones mínimamente separadas se hace imposible.

El otro día hablamos con unos chavales de Ramallah de veintitantos años y les preguntábamos cuando había sido la ultima vez que habían ido a Jerusalem. No entendieron la pregunta y pensábamos que era porque no la habíamos expresado bien (por cierto, nos comunicamos en ingles, y sin duda el suyo es muchísimo mejor que el nuestro), pero no: no habían ido NUNCA a Jerusalem, a tan solo 15 km. Pero tampoco a Belen, a Nazareth o a Gaza. La razón es la siguiente: nadie que no tenga pasaporte israelí o un permiso especial de residentes que tienen los habitantes de Jerusalem puede moverse libremente por los territorios. Si naciste en Ramallah o en otra ciudad situada en Cisjordania, es posible que nunca veas el mar. Ni Tulkarem, ni Jerusalem. Lo mismo sucede para la gente de Gaza.

Estas barreras legales se traducen en la creación de guetos sin conexión entre si en los que ni familiares ni amigos pueden verse, en donde mantener una minina estructura económica es imposible y por tanto la pobreza aumenta imparable, por un lado, y en cosas mas tangibles, por otro: si una mujer de Nablus se caso con un hombre de Jerusalem y su hijo nació en Nablus, ni la madre ni el hijo pueden vivir en Jerusalem, pero mas tremendo aun, no pueden ni viajar en el mismo coche. En los checkpoints ponen altísimas multas a las personas de Jerusalem por llevar en su coche a gente de los territorios (aunque sea su mujer y su hijo) hacen bajar a estos del coche e impiden que sigan su viaje de ningún modo. Asimismo, cobra altísimos impuestos a los habitantes de Jerusalem Este, no les da servicios, no les dejan salir de viaje fuera del país, ni estudiar fuera, y les obligan cada cierto tiempo a renovar su permiso de residencia con los recibos de agua, luz, etc. de los últimos diez años. Israel quiere, con estas y otras medidas, expulsar a los palestinos de Jerusalem para que esta ciudad sea totalmente israelí.

La desconexión territorial es total, la guetización cada vez mayor, el muro avanza imparable, Israel sigue con su proyecto sionista infligiendo dolor y humillación a este pueblo que, con todo, no se resigna. De todas formas, os puedo decir que a día de hoy estoy mucho menos entera que cuando llegamos y que en las reuniones que tenemos con las organizaciones de derechos humanos de aquí y en las charlas con la gente de aquí, encantadora y que siempre nos lleva a su casa a compartir lo poco que tiene y a contarnos su día a día, a veces se me saltan las lagrimas. Es muy duro lo que les están haciendo. No parece tampoco que haya una solución a la vista. Es muy duro que la comunidad internacional, que se comprometió a vigilar que no hubiera nuevos genocidios, no esté haciendo nada.

Os mando un fuerte abrazo. Seguimos en contacto.

Para empezar por algo: los productos con código de barras 729 al principio son productos israelíes. No los compréis. Nos dicen aquí las organizaciones que si lo del boicot a Sudáfrica ayudo en algo para hacer caer el régimen, desde allí podemos ayudar así:

BOYCOTT A LOS PRODUCTOS ISRAELIES.

Laura Camargo, Brigadistak…

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Tercer envío

Día 18 de julio

Kaixo compas,
Esta tarde hemos llegado a Nablus, los compañeros palestinos nos aconsejaban no venir, pues la madrugada pasada un comando de los mártires de las brigadas de Al aqsa llevó a cabo una acción de resistencia, volando un jeep militar. Como resultado un soldado ha muerto y cinco están heridos, dos de gravedad. Puesto que cada vez que hay una acción de resistencia a continuación el ejército israelí lleva a cabo diferentes acciones de venganza y castigo personal y colectivo, se suponía que las cosas se endurecerían, sobre todo en el casco viejo, que es donde ha sucedido y donde nos encontramos.

Pero la brigada hemos decido que seguir con nuestro programa, pues hemos pensado que ésa era una forma, pequeña, pero digna de luchar contra la ocupación, es decir, que no fuera el gobierno israelí a través de su aparato represor quien decidiera nuestro programa, sino nosotras mismas, así que tras casi 4 horas de viajes para recorrer poco más de 50 Km, hemos llegado a Nablus.

De momento, lo único que hemos podido comprobar ha sido más presencia militar por todas partes, más dureza en el checkpoint de Hawara (una de las entradas de Nablus) y que hacia las diez no quedaba nadie por las calles de la ciudad vieja, signo de que la gente teme que algo pueda ocurrir. De hecho, acaba de venir un amigo palestino al que le han asesinado, en estos años de intifada, a 13 de sus mejores amigos (en la pandilla eran 15) a decirme que le han avisado de que los soldados ya han entrado en la ciudad.

Estos días hemos tenido una agenda muy intensa por lo que me centraré en lo más significativo del recorrido.

El viernes tuvimos reunión con la gente de Stop the Wall, que nos puso al día de la situación del muro, que a pesar de la opinión consultiva del tribunal de justicia de la Haya del 9 de julio de 2004, que lo declara ilegal, continúa construyéndose de diferentes formas, con piezas de hormigón de 9 metros de altura, con alambradas de espino y electrificadas, en forma de carreteras que nunca podrán utilizar los palestinos y que por lo tanto eso ya les supone un muro infranqueable, en forma de nuevas colonias, que les roban la tierra y les delimitan el terreno por donde van a poder moverse, etc, etc.

También nos hablaron del plan Olmert que consiste en desalojar 70 pequeñas colonias en donde viven unos 50.000 colonos (que serían llevados a Jerusalen, para acelerar la judeización de Jerusalen) mientras acaban la construcción del muro. Dejando por lo tanto Cisjordania dividida en tres guetos sin acuíferos, sin comunicación entre ellos, sin control de sus fronteras, sin ninguna salida al mar, excepto Gaza, (e incluso esa salida la tienen controlada, pues los palestinos sólo pueden navegar en seis millas desde la costa). En fin, un país de recortable, como las muñecas de papel de cuando éramos pequeñas. A la vez, las colonias grandes las irían agrandando y, posteriormente, anexionando a Israel, dejando en ellas a unos 367.000 colonos, población que seguiría creciendo, a pesar de que está terminantemente prohibido por la IV convención de Ginebra que la potencia ocupante ubique a sus ciudadanos en la tierra ocupada.

A esta guetización se uniría el plan del banco Mundial, consistente en crear una serie de entre 9 y 11 maquiladoras, es decir, fábricas donde se esclaviza a la gente que en ella trabaja como en India, Centroamérica y otras zonas empobrecidas del planeta. Fábricas que se ubicarían pegadas al muro por fuera del mismo y con un acceso para que los palestinos pudieran entrar a trabajar y al acabar mandarles otra vez al gueto. Palestinos a los que por un acuerdo entre el banco mundial e Israel, éste les podría pagar una tercera parte del salario mínimo profesional que paga a los israelíes, es decir, trabajar 14 h. por una miseria. Lo mejor de todo, cómo lo venderían a occidente: “Israel da trabajo a la población palestina”.
Me río por no llorar.

Más tarde, fuimos a Bilin, donde, como cada viernes, se hace una acción de protesta contra el muro. En este caso, se hizo una boda, una boda de verdad entre una americanopalestina y un palestino del comité de resistencia del pueblo. Allá llegamos toda la comitiva, familia, amigos y “apegados” o sea, nosotros y medio centenar más de internacionales. Al llegar enfrente de los soldados, empezó el baile, las fotos, los cánticos, todo era festivo hasta que a los diez minutos de llegar el ejército empezó a cargar con una furia inusual. Empezaron a tirar bombas de sonido de forma masiva y más tarde gases lacrimógenos, con la particularidad de que los tiraban rasos, a medio metro del suelo, a dar a la gente que corría huyendo ante tal alarde de fuerza y barbarie, más tarde se oyeron también algunas balas de caucho. Los soldados se acercaban con los jeeps y la gente corríamos, ora entre los olivos, ora por la carretera, esquivando los botes y huyendo de los soldados que cada vez estaban más cerca. Hubo heridos, a un par de compañeros les hirieron con botes de humo y yo llevaba sangre en la espalda de la camisa, aunque afortunadamente para mí, no era mía.

Ya a salvo en el pueblo, nos contaron que, a los diez minutos de llegar los novios, una piedra hirió al jefe del comando en la cabeza, ya que por la extrema chulería que le caracteriza iba sin casco, haciéndole una brecha por la que sangraba con profusión. Llegado este punto no puedo evitar esbozar una sonrisa imaginándome el momento y es que, una vez más, se repite el David contra Goliat, aunque en esta ocasión David es palestino.

Al acabar marchamos a Belén, donde, tras recibir una charla muy interesante del periodista y escritor Nasser Ibrahim, fuimos alojados en familias, recibiendo, una vez más, el calor y la hospitalidad de esta gente maravillosa que te da todo a cambio de nada, como nosotros en occidente, vaya.

Al día siguiente estuvimos con una asociación que trabaja con personas con discapacidad sorprendiendo, cómo en un contexto tan agresivo e inestable, se preocupan por temas como la integración de las personas con discapacidad, cuando en nuestras sociedades eso parece casi algo folclórico y políticamente correcto que se reduce a las personas especializadas, pero que la sociedad no acaba (ni empieza) de aceptar como parte fundamental de su crecimiento humano y social.

(Los tiroteos se agudizan y, resulta curioso, el sonido sordo de los kalasnikovs palestinos y la fuerza de los fusiles y ametralladoras israelíes, es todo tan desigual…).

Después fuimos a conocer la realidad de los pueblos del oeste de Belén (Husam, Wadi Fukin, Batir,..) Éste es un territorio que está siendo literalmente estrangulado entre el muro y las colonias que crecen sin cesar, robando más tierras, más acuíferos naturales, más tierras de cultivo y separando a su población de Belen, su centro de aprovisionamiento de materiales varios y su principal mercado. Es decir, un estrangulamiento económico y físico tan sutil como maquiavélico y eficaz.

En realidad no están sino copiando algunas de las estrategias que la Hagana (germen del futuro ejército israelí) llevó a cabo en 1947-48, cuando fue estrangulando económicamente a ciudades y pueblos con la finalidad de que sus habitantes no vieran otra salida que marchar y a los que resistían después los masacraban, como sucedió en Deir Yassin.

Finalmente estuvimos con un diputado de Al Fatah que nos dio su versión de la situación política y con el que pudimos departir muy animadamente, al hablar perfectamente castellano.

Y es que esa es otra de las características de este pueblo, la capacidad que tienen para el diálogo, para argumentar y contrargumentar con los de un lado y con los del otro, mientras que, una vez más, en nuestros medios de comunicación se les muestra como unos intransigentes, con los que no se puede dialogar.

Los tiroteos están siendo brutales, incluso se están oyendo tanques, así que os dejo.

Salud, fuerza y amor,
Li