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Hoy, 21 de julio, el diario El País publica un texto firmado por dos premio Nobel de Literatura, José Saramago y Harold Pinter. Junto a ellos, los escritores de prestigio internacional John Berger y Noam Chomsky. El escrito se titula “En defensa del pueblo palestino” y sólo ha merecido la consideración de una Carta al director por parte de los responsables del diario.
por Pascual Serrano para Rebelión

En plena masacre de un pueblo, una guerra regional que afecta a varios países y a toda la región, la crisis en el Consejo de Seguridad de la ONU, y miles de ciudadanos manifestándose en las calles, el pronunciamiento de cuatro escritores de prestigio internacional, dos ellos premio Nobel de Literatura, sólo cabe como Carta al Director si se posicionan con el débil, los palestinos.

Fue muy diferente en el año 2003, cuando Saramago escribió unas breves líneas criticando unas condenas a muerte en Cuba. Entonces mereció un privilegiado espacio como artículo de opinión en el madrileño diario, fue recogido además en todos los medios y agencias. Hoy no, una carta al director, como la de esa señora que escribe al periódico para quejarse de los ruidos nocturnos del camión municipal de la basura.

Los grandes medios deciden hoy qué opiniones merecen ser conocidas y cuáles son silenciadas. No importa que la voz sea de premios Nobel, la denuncia de un genocidio y la gente manifestándose por miles en la calle, si no les gusta apenas quedará un espacio en Cartas al Director.

Pero se habrán equivocado diarios como El País, sólo lograrán hundirse en el desprestigio. Porque muchos ciudadanos comprenderán la miseria de sus criterios de publicación y porque miles de medios alternativos le darán el lugar que le corresponde a las voces honestas para que puedan llegar donde los grandes medios no querían que llegasen. Y así, miseria a miseria, patraña a patraña, se irán quedando esos medios cada vez más solos, apenas acompañados de sus accionistas bancarios y financieros, sus anunciantes de automóviles y de telecomunicaciones, y los gabinetes de prensa de los partidos políticos que aún crean que lo que sucede en el mundo es lo que se dice en esos medios.

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En defensa del pueblo palestino

John Berger, Noam Chomsky, Harold Pinter y José Saramago

El último capítulo del conflicto entre Israel y Palestina comenzó cuando las tropas israelíes cogieron a dos civiles, un médico y su hermano, en Gaza. Un incidente escasamente contado, excepto en la prensa turca. Al día siguiente, los palestinos cogieron prisionero a un soldado israelí -y propusieron negociar un intercambio con prisioneros tomados por los israelíes: hay aproximadamente 10.000 en cárceles israelíes.

Que este secuestro sea considerado un ultraje, mientras que la ocupación militar ilegal de Cisjordania y la apropiación sistemática de sus recursos naturales -principalmente, el agua- por las Fuerzas de Defensa (!) israelíes sea considerado como un hecho lamentable pero real, es típico del doble baremo que emplea repetidamente Occidente en cuanto a lo que acontece a los palestinos en los territorios que les fueron asignados por acuerdos internacionales durante los últimos 70 años.

Hoy un ultraje se sucede a otro; misiles improvisados se cruzan con otros sofisticados. Estos últimos, generalmente encuentran su objetivo situado donde los pobres viven desheredados y abarrotados, esperando lo que en un tiempo se llamó Justicia. Los dos tipos de misiles desgarran cuerpos horriblemente, ¿cómo pueden los jefes militares olvidar esto por un solo momento?

Cada provocación y contra-provocación es contestada y aireada. Pero las discusiones subsiguientes, las acusaciones y las promesas, todas ellas, sirven como una perturbación para distraer la atención mundial de una larga práctica militar, económica y geográfica cuya intención política es nada menos que la liquidación de la nación palestina.

Hay que decir esto alto y claro ya que esta práctica, declarada a medias y a medias encubierta, avanza rápidamente estos días, y, en nuestra opinión, hay que resistirse y reconocerlo constantemente y en todo momento.

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