Herramientas. Internacional

La agrupación que lidera Ollanta Humala se unirá al Partido Socialista para los comicios municipales que se llevaran a cabo en noviembre. Buscan conformar una alianza de izquierda nacional.

El Partido Socialista (PSP) y el Partido Nacionalista Peruano irán juntos en varias zonas del país en las elecciones que a nivel municipal se desarrollarán en noviembre, luego de superar ciertas diferencias que hicieron peligrar la alianza.

Así lo anunció ayer el principal referente del PSP y congresista Javier Diez Canseco, quien agregó que la unión electoral incluye a la Alcaldía de Lima, puesto al cual iría el ex candidato a vicepresidente en la última elección general de junio por el nacionalismo, Gonzalo García Núñez.

Este último comentó que ha recibido una oferta para ser candidato a la alcaldía de Lima por el Partido Nacionalista, pero dijo que todavía conversará con las bases y con dirigentes de su partido para formar un amplio frente que tenga todos los componentes de izquierda y centro del país.

Hace un mes se anunciaba la separación de las dos agrupaciones que se presentaron a las presidenciales, el Partido Nacionalista de Ollanta Humala y la Unión por el Perú (UPP), partido por el cual se postulo el ex militar a la presidencia sólo por una cuestión legal. En esa ocasión se estableció que en el 80 por ciento de las candidaturas ambas tiendas irán separadas, con la tácita promesa de unirse más adelante para dirimir los puestos en sus respectivas elecciones internas.

El objetivo es reunir a los sectores progresistas y de izquierda e ir consolidando una alianza a nivel nacional con vistas en el 2011. Además ratificar el apoyo que el nacionalismo tiene en todo el país, especialmente en el sur, donde arrasó en la elección presidencial y captar los votos del norte, proclives al partido gobernante APRA de Alan García, como los de la Capital Lima, donde predomina el voto del centro o centroderecha.

“Creemos que Gonzalo García es un hombre capaz, ponderado y tiene claridad programática. Sus propuestas programáticas tienen muchos elementos provenientes de nuestra propuesta y de medidas por las cuales hemos luchado largo tiempo”, manifestó Diez Canseco.

El dirigente socialista informó además que su partido irá junto con el de Humala en Puno, corazón de las etnias indígenas del sur, donde la candidatura a la presidencia regional ha sido ofrecida a Alberto Quintanilla, quien postuló a la vicepresidencia de la República por el Partido Socialista en los últimos comicios generales. Agregó que se está trabajando para que ambas agrupaciones puedan ir juntas en la provincia norteña de Piura y otras regiones del país.

“La relación con el Partido Nacionalista es en determinadas zonas, en otras regiones estamos yendo también con movimientos regionales y locales”, dijo Diez Canseco.

—————————————————————–

El socialdemócrata Alan García ganó por un estrecho margen las elecciones presidenciales

El movimiento de Ollanta Humala se convierte en la primera fuerza política y social del Perú

David Arrabalí

Una vez se hicieron públicos los resultados definitivos de las recientes elecciones presidenciales peruanas la diferencia entre ambos candidatos a la presidencia se redujo considerablemente respecto a lo anunciado. Con el 100% de los votos escrutados el candidato socialdemócrata Alan García obtuvo 6.965.017 de votos lo que supone el 52′6%, frente al izquierdista Ollanta Humala con 6.270.080 de votos, el 47′4%. Este estrecho margen, pese al apoyo internacional y de los poderes fácticos peruanos a Alan García y pese al aislamiento y campaña sucia desarrollada contra Ollanta Humala, hizo que de nuevo se hablara de fraude electoral en Perú.

Alan García del Partido Aprista Peruano (PAP) que en la primera vuelta tan sólo obtuvo un 24 por ciento del respaldo, consiguió la presidencia con los votos prestados de la derecha de Lourdes Flores y el apoyo de la oligarquía peruana para “garantizar la continuidad de la economía de mercado”. El ex presidente gobernó Perú entre 1985 y 1990 con un resultado nefasto caracterizado por la hiperinflación, la crisis económica, la corrupción, la inseguridad, las violaciones de los derechos humanos y la reactivación del conflicto armado interno que se cobro la vida de 70.000 personas, la mayoría victimas del ejército. Cuando García fue acusado por corrupción abandonó el país y durante nueve años estuvo huido en Colombia y Francia, sólo volvió cuando prescribieron los cargos y fue indultado por el gobierno de Alejandro Toledo. Ahora víctimas de violaciones de los derechos humanos han presentado en Chile una denuncia contra él por crímenes de lesa humanidad en la lucha contrainsurgente en la etapa de su mandato presidencial.

El Partido Aprista Peruano (PAP) ganó en la capital, Lima, y en los departamentos más ricos de la costa y el norte del país, y sólo obtuvo 36 diputados del congreso nacional por lo que deberá recurrir constantemente a su alianza implícita con las fuerzas de la derecha para poder gobernar el país. Alan García representa los residuos de la organización política nacionalista y popular de Víctor Raúl Haya de la Torre, el APRA . El proceso de degeneración política de los sucesores de esta organización ha sido enorme, de ser una organización de base antiimperialista ha pasado a convertirse en la fuerza que asegura la continuidad del sistema, las políticas neoliberales y el imperialismo en Perú en este momento.

Ollanta Humala con la Unión por el Perú (UPP) fue el más votado en la primera vuelta, arrasó en 15 de los 24 departamentos del país, todos ellos ubicados en la empobrecida sierra del sur, el centro andino y la selva amazónica. Humala, que se convirtió en la voz de los desposeídos por su carisma, su mensaje directo y su discurso contra la corrupción y la reconstrucción política de la República, se declara heredero político de Víctor Raúl Haya de la Torre (fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana que propugnó la acción contra el imperialismo estadounidense, la unidad política de América Latina, la nacionalización de tierras e industrias y la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo ), de José Carlos Mariategui (fundador del Partido Comunista Peruano) y de Juan Velasco Alvarado, que ocupó la Presidencia del Perú entre 1968 y 1975 en el llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas que expropió a las compañías norteamericanas y limitó las importaciones de manufacturas, nacionalizó los hidrocarburos y otros sectores claves, y realizó una reforma agraria para eliminar las grandes haciendas de los terratenientes. Su referente político en la actualidad es el eje izquierdista revolucionario representado por Evo Morales y Hugo Chávez.

El candidato de la UPP aceptó su derrota, aunque se mostró satisfecho porque ha logrado cambiar el mapa político de Perú con un movimiento político nacionalista y de izquierda que irrumpió en la política hace apenas un año con la apuesta de terminar con la pobreza y la exclusión en Perú. Aunque no logró la presidencia, ha colocó a su partido como la principal fuerza política del Congreso. La UPP logró 45 escaños de los 120 asientos que cuenta la Cámara Legislativa, frente a los 36 de su rival, el Partido Aprista Peruano (PAP), aunque ninguno de ellos cuenta con mayoría absoluta, los conservadores de la Alianza Unidad Nacional tendrán 17, seguidos por los fujimoristas (13), el Frente de Centro (5), el actual gobernante Perú Posible (2) y la formación evangélica Restauración Nacional (2).

Ollanta Humala llamó a las fuerzas de izquierda, movimientos regionales y organizaciones sociales, a formar un gran Frente Nacionalista de Izquierda para emprender las transformaciones sociales que anunció durante su campaña electoral y poner fin al neoliberalismo. Consciente de haber triunfado en los departamentos más pobres del país y que son la gran mayoría, el candidato izquierdista siempre ha destacado su victoria social y política. El movimiento político de Ollanta Humala se ha convertido en la primera fuerza política y social de Perú.

Javier Díaz Canseco, el candidato presidencial por el Partido Socialista del Perú (fuerza por la que se presentó Hugo Blanco al parlamento andino), y Alberto Moreno Rojas, candidato del Frente Amplio de Izquierdas, mostraron su interés por la llamada a la unidad que ha hecho Humala tras las elecciones; ambos sólo obtuvieron un 1 por ciento de votos en la primera vuelta. El Frente Amplio de Izquierdas está compuesto por el Movimiento Nueva Izquierda (MNI), Frente Popular (FP), Partido Comunista Peruano (PCP), Partido Comunista del Perú-Patria Roja (PCP-PR), Frente Obrero, Campesino y Estudiantil del Perú (FOCEP), Partido Socialista Revolucionario (PSR), Comité Malpica (CM), Movimiento Pueblo Unido (MPU), Partido Nacionalista de las Comunidades Andinas (PANACA) y el Frente Democrático Popular (FEDEP).

Por los resultados parece que Alan García va ha tener un gobierno difícil. Comprometido con Washington y la oligarquía peruana, continuará con el programa neoliberal lo que significará profundizar la crisis, el incremento de la pobreza y la entrega del país a las multinacionales. Humala, por su parte, ha perdido pero ha ganado al mismo tiempo, tendrá tiempo de consolidar su movimiento político, cada vez más a la izquierda, nuclear en torno a su programa nacionalista y de izquierda (antiimperialista y antineoliberal) a millones de peruanos, el apoyo de la Venezuela Bolivariana y la influencia de la política popular y de defensa de la soberanía nacional que se experimenta en Bolivia beneficiará el proceso. Ollanta Humala será presidente, y es probable que Alan García no pueda terminar el mandato y tenga que abandonar el cargo empujado por su pueblo como ya ha ocurrido en otros países andinos. El proceso revolucionario en América latina parece imparable.

Guerra sucia contra Ollanta Humala

Ollanta Humala ha tenido que enfrentarse a graves acusaciones en su contra desde todos los sectores, las más grave de ellas relacionadas con supuestos crímenes contra los derechos humanos en la lucha contra subversiva de hace más de una década. Éstas carecen de fundamento y resultan sospechosas al presentarse justo cuando su movimiento político aparece como una alternativa electoral viable, a pesar que los supuestos crímenes datan de inicios de los años 90 y de que Ollanta es públicamente conocido desde su alzamiento contra la dictadura fujimorista en el año 2000. También resta credibilidad a la denuncia el hecho de que provienen de sectores y de medios de comunicación reaccionarios que sustentan también otras muchas denuncias contra él, las cuales son vergonzosamente ilógicas e irresponsables.