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La desestabilización del gobierno de Evo Morales ha sido puesta en marcha. El plan de la reacción abarca todos los aspectos: el debilitamiento del frente interno del gobierno, la campaña mediática para desprestigiarlo, el separatismo regionalista, la desobediencia civil, el paro de transportistas, y la solicitud de participación de mediación de Organismos internacionales (la OEA y la Cruz Roja). En Bolivia no podían faltar los aprestos para un golpe de Estado.

En el centro de la conjura están las acciones de los “comités cívicos” promovidos por los representantes derechistas de los estados separatistas en el nuevo parlamento, tratando de impedir la promoción de una Constitución de avanzada que garantice el pleno disfrute de los recursos naturales por el pueblo de boliviano.
por Pedro Campos Santos en Rebelión Leer más…