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En Kriptópolis se publica un interesante artículo sobre informática personal segura, plagado de consejos acerca de lo que podemos hacer como usuarios comunes para evitar riesgos innecesarios.

Desde precauciones básicas…

Apague su ordenador cuando no lo esté utilizando, sobre todo si dispone de una conexión permanente a Internet.


…pasando por copias de seguridad…

Almacene al menos un juego de copias de seguridad lejos del equipo (una caja de seguridad es un buen sitio) y al menos un juego con el equipo. No olvide destruir las copias antiguas. La mejor forma de destruir CD-Rs es meterlos en un microondas a máxima potencia durante cinco segundos. También puede partirlos a la mitad o cortarlos en pedazos.

…sistemas operativos…

A ser posible, no utilice Microsoft Windows. Compre un Macintosh o utilice Linux. Si tiene que usar Windows, active las actualizaciones automáticas para poder recibir los parches de seguridad de forma automática. Y borre los ficheros “command.com” y “cmd.exe”.

…no instalar por instalar…

Limite el número de aplicaciones en su ordenador. Si no lo necesita, no lo instale. Si no va a necesitarlo más, desinstálelo. Prueba alguna de las suites de oficina gratuitas alternativas a Microsoft Office. Compruebe regularmente la existencia de actualizaciones para las aplicaciones que utilice e instálelas. Mantener sus aplicaciones parcheadas es importante, pero no pierda sueño al respecto.

…Internet Explorer, ese colador…

No utilice Microsoft Internet Explorer. Punto. Limite el uso de cookies y applets a aquellos pocos sitios que le proporcionen servicios que necesita. Configure su navegador para que borre regularmente las cookies. No asuma sin más que un sitio web es quien dice ser, a menos que haya tecleado la dirección usted mismo. Asegúrese de que la barra de direcciones muestra la dirección exacta, no algo más o menos parecido.

…usar contraseñas seguras, no contraseñas fáciles de recordar…

No es posible memorizar buenas contraseñas, así que ni se moleste. Para sitios web de alta seguridad, como bancos, cree largas contraseñas aleatorias y apúnteselas. Guárdelas tal y como guardaría su dinero, por ejemplo, métalas en su cartera, etc.

…cuidado con las conexiones no seguras…

Nunca teclee una contraseña importante, como la de una cuenta bancaria, en una página web no cifrada con SSL. Si su banco le permite hacer eso, quéjese. Y cuando le digan que no hay ningún problema en ello, no les crea: están equivocados.

…y el correo electrónico…

No asuma automáticamente que cualquier e-mail proviene de lo que pone en su campo para el remitente.

Borre el correo basura sin leerlo. No abra mensajes con ficheros adjuntos, a menos que sepa lo que contienen; bórrelos de inmediato. No abra viñetas, vídeos o ficheros similares del tipo “bueno para echar unas risas” que le envíen amigos bienintencionados; de nuevo, bórrelos de inmediato.

(leer el artículo completo en Kriptópolis)